La condena al exjuez federal Walter Bento, comunicada por el Ministerio Público Fiscal en febrero de 2026, es una referencia práctica fuerte para el cohecho agravado judicial. El Tribunal Oral Federal N° 2 de Mendoza le impuso 18 años de prisión, inhabilitación absoluta perpetua y una multa superior a $540 millones, en un caso que combinó asociación ilícita, cohecho pasivo, enriquecimiento ilícito, lavado de activos, falsedades y ocultamiento o inutilización de objetos destinados a servir como prueba.
El caso muestra la estructura típica de muchas investigaciones de corrupción judicial: favores procesales a cambio de dinero, bienes o ventajas, intermediarios, circuitos patrimoniales opacos y concurso real con figuras económicas. También confirma que la multa del art. 259 bis puede tener un peso patrimonial autónomo frente a esquemas de corrupción compleja.